Ya conocimos las primeras tres perlas de la Toscana, a continuación les acercamos tres ciudades más que esconden un encanto único.

LIVORNO

Livorno es la “pequeña Venecia” de Toscana. Ciudad ideal del Renacimiento italiano, la historia ha dejado en ella innumerables testimonios: las murallas, calles y canales que la circundan; el Puerto Mediceo dominado por las torres y fortalezas, y su centro con características únicas. Justamente el casco histórico se conoce como Nuova Venezia y conserva actualmente sus características arquitectónicas originales: la red de canales navegables que antiguamente unen el puerto con las tiendas y palacios, con sus cimientos sobre el agua. Estas características remiten a una de las ciudades más famosas de Italia: Venecia.

Junto a la Fortezza Vecchia, un enorme complejo construido para proteger el puerto, surge la Fortezza Nuova.

Livorno nació como un pequeño pueblo de pescadores. A fines del siglo XVI fue diseñada por el arquitecto Bernardo Buontalenti, y en los últimos años del siglo XVII fue escenario de una fuerte expansión urbana.
Este gran desarrollo dejó su sello en los edificios neoclásicos, con los parques arbolados en el centro de la ciudad (en el cual se encuentran los principales museos e instituciones culturales), en algunas villas con vistas al mar, en sus mercado.

La ciudad tiene una historia y alma cosmopolita. Encrucijada del mundo, por encima de sus orígenes y las diversas comunidades que se han asentado aquí, conserva huellas evidentes de cada una de ellas: iglesias, sinagogas, jardines. Ver articulo completo »